Gabino y el arte de lo imprevisible

José A. Espina
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Nada menos que 27 años hace que el Betis no gana en Mestalla. No existe estadio en la Primera actual donde los verdiblancos hayan prolongado su gafe tanto tiempo. Aquel 2 de febrero de 1986, dos canteranos, Gabino y Romo, batieron a Bermell para colocar un 1-2 que asentó aún más la trayectoria liguera de un equipo configurado entonces para lo mismo que ahora, la permanencia, pues el verano anterior había sufrido la pérdida de sus tres grandes emblemas: Gordillo, vendido al Madrid, y las retiradas de Esnaola y Cardeñosa. Una ruina.

Que al final no resultó tanto. Además de quedar octavo (lugar que este año, probablemente, lleve a Europa), aquel Betis post-estandartes perdió la final de la Copa de la Liga ante el Barcelona al que, por cierto, se le ganó también durante el campeonato, con otro 1-2. El propio Gabino lo argumenta: "No teníamos presión" y sus palabras traen a la cita de esta noche la esperanza de conquistar otra vez Mestalla. Este Betis de Mel, Beñat y Castro llega al feudo valencianita con los deberes hechos y emanando la esencia de Curro, Gordillo, Romo y el genio de Las Letanías: el arte de lo imprevisible.

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