McLaren, una escudería de las genuinas
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Lamenté mucho la salida precipitada de Fernando Alonso de McLaren. Las circunstancias le abocaron a suspender un proyecto a medio plazo que le hubiera debido reportar algún título mundial más, estoy convencido de ello. Pero es que además tuvo que marcharse por la puerta de atrás y de forma injusta de una de las escuderías con más relumbrón de la Fórmula 1, de ésas que hacen grande a este deporte por su tradición y palmarés, más allá de iniciativas tan oportunistas como perecederas. Tanto es así que el equipo británico celebra ahora su medio siglo de existencia, en una temporada que inauguró ayer con la presentación de su nuevo monoplaza para 2013, tan bonito como siempre y creo que también será muy efectivo. Por eso hubiera sido bonito ver al asturiano triunfando con Ron Dennis, pero las preferencias del jefe arruinaron tales expectativas...
Cerrada ya la herida de aquella traición, me gustó mucho la puesta en escena del nuevo McLaren, aunando toda la grandeza de su historia con la modernidad de esas instalaciones únicas en Woking y un monoplaza que aspira a reverdecer laureles... aunque eso como todos (al menos, todos los que en alguna ocasión los han exhibido). Fue un acto sencillo y en cierta medida austero, lejos de los excesos de 2007 en Valencia con Alonso como estrella principal de una jornada que parecía llamada a ser la primera de una etapa de gloria. Y, sin embargo, la presentación tuvo todo el empaque que se espera de los inicios ambiciosos, con Button y Pérez en el lugar justo, un precioso coche plateado y esa flema británica que parece inevitable entre quienes se saben inventores de este deporte. Ojalá que hoy con la presentación de Ferrari podamos sentir sensaciones parecidas, sobran motivos para que así suceda.




