R. Madrid 8 Valencia 1
Plácido Domingo sólo pudo cantar un gol de su equipo del alma (el de Benzema), pero casi se queda sin voz cuando vio cómo Casillas pedía el cambio con un dedo lastimado. Al final no parece grave, pero no estará en la ida de las semifinales.

Costoso peaje. Si antes de empezar el partido me dicen que el Madrid iba a pasar a las semifinales de Copa empatando 1-1 con el Valencia de Valverde, lo hubiese firmado encantado. Pero si llegada la medianoche me cuentan que el equipo de Mou acabó con nueve, que Coentrao y Di María se fueron a la calle y no podrán jugar la ida de la próxima semana en el Bernabéu y que, encima, hay que añadir una desgraciada lesión de Casillas, se me ponen los pelos de punta. ¿Qué demonios pasó anoche en Mestalla? Vayamos por partes.
No hay debate. Cuando Iker se quitó el guante izquierdo al no soportar el dolor de su pulgar fastidiado, un escalofrío dejó helados a los 500 madridistas que había en las gradas de un Mestalla semivacío. ¿Casillas lesionado? ¿Será grave? ¿Llegará a tiempo al partido con el Manchester? Preguntas lógicas y ligadas al liderazgo y el carisma del indiscutible mejor portero del mundo. Adán, que esta vez salió para apagar un fuego que nadie había imaginado, cumplió con decoro hasta que Tino Costa se la jugó al chaval con una falta que era parable. El problema no es de Adán, sino del club por llevar años sin buscar un suplente de garantías de Iker para situaciones de alto riesgo. Y ésta lo es.
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Horroroso Pérez Lasa. Llorar otorga sus beneficios. El Valencia se quejó ruidosamente del arbitraje de Muñiz (aunque 'olvidase' que el asturiano perdonó la roja a Tino Costa por pisar sin balón a Cristiano), pero desde entonces hemos visto cómo el domingo Teixeira II pasó por alto dos penaltis a Cristiano y perdonó la roja a Gago, a lo que hay que añadir el show lamentable de anoche de Pérez Lasa. Un árbitro que no engaña a nadie. Muchos años poniéndole zancadillas al Madrid, que definitivamente no le debe caer bien. Ayer permitió que al 7 le frieran a patadas. Me pregunto cómo es posible que Joao Pereira, Víctor Ruiz y Banega acabasen en el campo el partido. Banega dio un manotazo a Di María y al minuto siguiente dio un patadón a Cristiano. Dos acciones sin castigo. Acto seguido, Di María suelta para atrás el tacón, sin contacto alguno (amarilla como mucho), y Pérez Lasa se viene arriba y le saca la roja directa. El Madrid acaba con 9, el Valencia con 11. Un 'ejemplo' de equidad y sentido de la justicia. Me veo al Madrid en la final de Copa y Pérez Lasa designado para darle el homenaje en su retirada del arbitraje. ¡Qué miedo!
Poderío vikingo. El Madrid ha solventado la tormenta de duelos con el VCF con un parcial aplastante: 8-1 (2-0, 5-0 y 1-1). Una satisfacción para merengues sanos y entusiastas del Puerto de Sagunto como Chema, Christian, José y Pepe, que disfrutaron en la grada de la clasificación del equipo de sus amores. Mestalla es un campo talismán para el Madrid. Habrá que pedirlo para la final. Como en 2011. Bonito recuerdo.



