Torpeza y falta de sensibilidad

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El anuncio por parte de los representante de Valdés en el que se anunciaba la decisión de abandonar el club en 2014 ha conmocionado al culé. La salida del portero se ha gestionado por todas las partes con torpeza y falta de sensibilidad. Pero entre eso y que Víctor sea un traidor va un mundo. La torpeza se debe apuntar en el debe de una junta que anunció a los cuatro vientos que la renovación era pan comido. Instalados en la idea de que "de aquí nadie quiere irse", da la sensación de que no se valoró jamás la idea de que el envite del portero iba en serio. No se reparó el tejado antes de que aperecieran las goteras y muchos han quedado en evidencia.
La falta de sensibilidad es achacable al portero. No se le discute su derecho a irse, ni a anunciarlo cuando le plazca, pero se ha echado de menos el gesto de sentarse y decir eso de "¿qué? ¿cómo lo hacemos para que todos salgamos con bien del marrón?". Deja al club en una situación delicada ante el mercado (los vendedores se frotan las manos) y da un respiro a Mou, que debe pensar: "Y dicen que yo tengo problemas con Iker, je".



