Unos pitan por la gorra

Uno para en Fiambalá, en la Ruta Nacional 60, y la siguiente ciudad en la que echarse un bailecito pertenece ya a Chile. El Dakar ha sido el mejor trampolín para que esa localidad salte a los titulares de los diarios más importantes de la nación. Ayer vivió la llegada del raid y al frente de la bienvenida estaba su intendente. Se llama Amado David, aunque sus opositores le dicen simplemente David.
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Aunque hace días que la carrera dejó Perú, aficionados de aquel país aún le dedican algún pitido a Andrés Carevic, piloto chileno de motos. Hoy vuelve a su tierra y, si lo desea, podrá cubrirse de nuevo la cabeza con un quepí. Es la gorra que llevaban los soldados chilenos que incendiaron Chorrillos (Lima) el 14 de enero de 1881. Lógico que sentara mal que Carevic (es militar) la luciera en la salida limeña del Dakar. Un desliz que esperemos se lleve bien lejos una tormenta de arena. Y en Fiambalá las hay: no en vano esa palabra viene de la voz cacán fiambalao, que significa "casa del viento".
Dicciodiario: Fierro. Máquina. En el Dakar, los coches o las motos. Del español antiguo hierro. Al despedirse de Córdoba, un diario local tituló: "El rally dejó la ciudad amante de los fierros".



