Vuela Iker, vuela Real
El Valencia notó la mano de Valverde y mereció mejor resultado, pero el Madrid te mata si le perdonas. Iker amargó la noche a Jonas, Muñiz a Soldado y Karim a Guaita. Este evitó, con dos paradones, que Cristiano firmase el 3-0 de la sentencia...

Máxima eficacia. Parece el eslogan comercial de un buen desodorante. Pero en realidad es el fiel reflejo de lo sucedido anoche en el Bernabéu. El Madrid jugó lo justo, aupado por ese empuje entusiasta y apasionado de Cristiano y el gatillo del Gato Benzema. Pero la culpa de todo la tuvo El Santo. San Iker Casillas Fernández. Un portero que te gana partidos, te gana eliminatorias, te gana títulos. El mostoleño está en la edad de Federer (31 años), y eso le hace ver la vida con el pragmatismo estético del genio suizo. A Casillas no le afecta casi nada. Ni las suplencias decretadas por su jefe, ni los debates que ponen en duda su actual jerarquía bajo palos, ni la búsqueda desesperada del club de un portero que le apriete en los entrenamientos... No me imagino a Frank Sinatra con la voz quebradiza por la aparición de un joven talento. Él sabía que enamoraba y le bastaba para arrasar en cualquier encuesta sobre la materia. Iker se baja del autobús, se cambia en su taquilla del Bernabéu (rutina que repite desde hace trece años), se calza los guantes y las botas, pisa el santuario y, cuando atisba el peligro, allá que va para arrancar la ovación de su gente, de su afición, de su público, de su pueblo... Cuando estuvo regular (ha tenido alguna tarde mala esta temporada), se le guardó respeto desde el silencio. Iker se lo ha ganado después de darnos tanto a cambio de tan poco (su 'fichaje' costó cero euros). Iker apareció ayer en el momento cumbre...
¡Paradón de Casillas!. Jonas tenía todo a su favor para fusilarle y poner el 0-1 que hubiera sembrado de dudas a un Madrid con mucha voluntad y poquísimo fútbol. Apretó sus puños, colocó sus guantes como si fuesen de acero y su paradón reinició un nuevo partido. La jugada enloqueció, el Valencia se paralizó dándole vueltas a su infortunio y en ese terreno el Madrid te mata. Contraataque a la velocidad de la luz y cuchillo jamonero de Benzema en la guarida del espléndido Guaita. Sólo pasaron 54 segundos entre el rechace esplendoroso del yerno ideal para la mayoría de madres de España y el gol de Karim El Vikingo. Del 0-1 al 1-0. Del murmullo al jolgorio del Bernabéu.
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Muñiz. El árbitro más engominado del mundo lleva un año para 'enmarcar'. Expolió a Osasuna ante el Barça en la segunda jornada de Liga, indultó al Levante ante el Madrid al no castigar el famoso codazo de Navarro a Cristiano y anoche, entre él y sus linieres, se empeñaron en inhabilitar a Soldado pitándole fueras de juego que no eran. Anoche, Muñiz perjudicó al Valencia, aunque ninguna de esas acciones acabó en gol. Pero antes de que mis amigos de la maravillosa capital del Turia me digan lo de "el robo de siempre", les recuerdo que en la Supercopa de 2008 el retirado Iturralde se inventó dos expulsiones surrealistas de Van der Vaart y Van Nistelrooy que obligaron al Madrid a ganar el título jugando 9 contra 11, gracias a un Robben imperial. Que Jonas falle a puerta vacía no es culpa de Muñiz. De lo que sí es responsable el asturiano es de pasar por alto un pisotón intencionado de Tino Costa a Cristiano (minuto 3). ¿Un robo? Con ese baremo, el Madrid ha sufrido ya seis esta temporada...
Mestalla en Fallas. La vuelta será bestial. El Valencia de Valverde es un equipazo. Hay que tener el espíritu de los mineros de El Bierzo y de los madridistas de Ponferrada. Estos jabatos representan el espíritu irreductible del Madrid. Y mi amigo David, de Barcelona. Un crack.



