Alguno vigila su moto... por si acaso

Para terminar de volver locos a los pilotos, el cielo se cerró con lluvia por Salta (al punto de obligar a suspender la especial de camiones y recortar la de coches, motos y quads) y se abrió en Tucumán, que recibió al raid con sol radiante. San Miguel será su hogar ayer y hoy, pues toca jornada de descanso. Si es que esa palabra existe en el Dakar.
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Allí se siente en casa Rodolfo Bollero, 77º en la general de motos. En el vivac podrá reparar los daños en su KTM 450 Rally. No le quitará ojo, eso sí, lo sabe por experiencia: hace dos años le desarmaron y robaron parte de su moto cuando era trasladado a un hospital para ser atendido por un accidente. Los ladrones no respetan ni al local... Pero quedémonos con lo grande y bueno de Tucumán, como la belleza natural de la provincia, la más pequeña de Argentina. Fiesta en el vivac y en la ciudad, donde recibieron a la familia del Dakar con empanadas y anchi, postre con sémola amarilla, agua, azúcar y limón. Suele añadírsele miel de caña. No hay problema: todo eso se quema sobre la moto.
Dicciodiario. Nafta. Gasolina, el que le trae de cabeza a Viladoms, que tiene problemas de combustible en su Husqvarna un día sí y otro también.



