Una carrera que se gana con 'Fe y Alegría'

El Dakar es una ciudad en medio del desierto, pero también una carrera que siempre pone buena cara. El baile a dos del Ministerio de Turismo peruano y ASO (organizadores) suele acabar en aplauso. Y en Pisco acabó en la sonrisa enorme del padre Juan Cuquerella, feliz al recibir el cheque de 500.000 soles (149.756 euros) por la venta de entradas al Dakar Village de Lima. Ese dinero se destinará a la asociación educativa 'Fe y Alegría', que ayuda desde 1966. Muchos años, muchos soles, que siempre son pocos cuando de lo que se trata es de ayudar a los más débiles.
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El sol, en mayúsculas, ése sí que aprieta. Ayer se alió con las dunas para desquiciar a los pilotos. Algunos vienen de dos en dos y se van así, en una despedida par que duele el doble cuando se trata de hermanos. La Toyota nº 425 ya no está en competición. Su turbo dijo basta. Fatídico número par, pues abandonan por segundo año consecutivo. Dudaba, pero les digo el apellido de Marcos y José Luis: Di Palma. Olía a abandono.
Dicciodiario. Lenteja: Lento y en otra acepción algo más despectiva... torpe, tonto. Podríamos decir que lento fue el DAF de los holandeses Harkel, Leonardus y Jacobus. Llegaron ocho horas después del ganador de etapa. Eso sí que son lentejas, si quieres...



