El 'ruso' Depardieu presidió la gala de la FIFA junto a Blatter

Hollywood bajo cero. Para que se hagan una idea, esto de la Gala del Balón de Oro es como un sarao de estos que se montan los americanos para dar los oscars con la diferencia de que allí estos lo hacen con solete y buen tiempo para lucir tipazo y en Zúrich el cielo está gris pero hace frío. Eso sí, el continente de los vestidos es de la misma calidad.
Obelix y Blatter. Entre tanto tipín de futbolista, bronceado de ex futbolista, mención de honor para el Kaiser Beckebauer, que no parecía llegar de Múnich precisamente, y acompañante estilosa, resultó chocante ver al ruso de nuevo cuño Gerard Depardieu ejerciendo de Obelix presidiendo la gala al lado de Blatter, al que suponemos haciendo de Asterix, por lo de la audacia, digo, no por la poción.
Ganan kilos, pierde estilo. Se había anunciado la presencia de David Beckham para entregar el Balón de Oro. Una elección con estilo. Finalmente, como no apareció, el protagonismo entre los asistentes se lo llevó el ruso de nuevo cuño. La gala perdió glamour pero ganó peso. El ex francés, ex belga, ex galo y ex portero de fútbol (no todo precisamente en este orden) se abrazó a todo ex futbolista que se le puso por delante. Esperaremos partes médicos.
No lo despejó. Ante la ausencia de Beckham, entregó el Balón de Oro Fabio Cannavaro, que ante la tranquilidad general no despejó el esférico sino que se lo entregó con ceremoniosidad a Messi. Al argentino le costó reconocer al central italiano, que tras ver a Imanol Arias en las campanadas de Fin de Año, se apuntó a la moda del tupé imposible.
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Los topos de Leo. Que sepan que los topos son tendencia en el Camp Nou. Alves los lució con total descaro el otro día en el entrenamiento y ayer fue Messi con una chaqueta que hacía honor a su condición de mago y recordaba a una que llevó Maradona hace años. Le faltaba la chistera y la varita.
Besos de Ronaldo. De nuevo, el más simpático de todos volvió a ser Ronaldo, el ex gordito (después de ver a Depardieu, el Fenómeno tiene un tipín), que en la presentación oficial de la mascota del Mundial de Brasil le dio un besinho a Fuleco, el armadillo que animará en ese evento. Habrá perdido kilos, pero conserva su capacidad para repartir amor donde va.



