Yo digo Raúl Romojaro

El único camino posible

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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El caso de Marco Morelli nos resulta llamativo por la extrema precocidad de sus primeros éxitos deportivos. Sin embargo, también es verdad que cada día nos sorprenden menos los niños compitiendo a un relativo grado de exigencia, porque este planteamiento se antoja como el único posible en la búsqueda de la excelencia de la élite. Si ya nos hemos habituado a campeones del mundo con acné y bigotillo incipiente es fácil adivinar que sus comienzos fueron casi pasando del tacatá a la moto...

El debate sobre la conveniencia de esta precocidad deportiva es tan antiguo como polémico. Mi opinión personal es que la clave no reside en qué se hace, sino en cómo se hace. Quiero decir que si los padres son coherentes y actúan como tales, protegiendo a sus hijos, la competición es absolutamente admisible e incluso aconsejable, puesto que se convierte en una excelente escuela de formación para la vida. Y partiendo de esa base, bienvenidos sean prodigios como el que nos ocupa de Marco Morelli porque sólo así podremos seguir disfrutando en el futuro de los éxitos de nuestros campeones.

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