Yo digo Raúl Romojaro

Emoción pero con decepción

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

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Por supuesto que me siento muy orgulloso de la temporada de Alonso; desde luego que reconozco su esfuerzo y su constancia, celebro que sea uno de los nuestros y me consuelo pensando que cayó con honor. Pero todo ello no es suficiente para que la temporada haya significado para mí, personalmente, una decepción. Insisto, podemos darle todas las vueltas que queramos a lo mucho bueno que ha hecho el asturiano en el que, seguro, ha sido su mejor año en la F-1; sin embargo, lo que nos queda, lo que figura en las estadísticas, lo que se recordará dentro de muchas décadas, es que el campeón del mundo de 2012 se llama Sebastian Vettel. Lo del coche mejor, lo de la suerte en los accidentes y todo cuanto podamos argumentar son simples anécdotas.

Es una lástima que el desenlace no haya sido el que hubiéramos deseado la mayoría de los españoles, al menos los seguidores de Fernando, porque por lo demás el Mundial ha resultado apasionante. Ha tenido todo lo que se puede pedir al certamen que se posiciona en la cúspide del automovilismo internacional: rivalidad, igualdad, incertidumbre, polémicas, emoción hasta el último gran premio... Los cambios en la normativa técnica y lo imprevisible de los neumáticos Pirelli en la primera parte del campeonato produjeron el efecto deseado, con lo que durante buena parte del año casi nadie osaba a realizar un pronóstico con garantías. Ése es el camino para un grandísimo espectáculo y ojalá que en 2013 se corone con la guinda que nos apetece...

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