Sergio Ramos, indiscutible Balón de Oro de las Redes 2012

Fue su año. A nivel de redes sociales, no hay duda. Sergio Ramos marcó tendencia y fue el deportista español que más veces fue Trending Topic a lo largo del 2012. Tres momentos estelares jalonan su carrera y le hacen indiscutible Balón de Oro en esta especialidad. Tres veces tres incendió las redes. La primera fue cuando en la semifinal de la Champions League lanzó el penalti contra Neuer a las nubes, se redimió meses después cuando en la semifinal de la Eurocopa ante Portugal, con un par, tiró el penalti a lo Panenka y no contento con haber protagonizado esos dos momentos, felicitó las Navidades en la web del Madrid diciendo "Morry Christmas".
La injusticia. La primera acción es un error normal, que en el mundo globalizado de repercusión inmediata en el que vivimos le pasó una factura exagerada de la que se recuperó con creces en la semifinal de la Eurocopa. Con todo lo que aguantó hay que tenerlos como un castillo o ser un inconsciente de tomo y lomo para hacer lo que hizo. Lo del Morry retrata a nuestra sociedad. Un país con ínfimos conocimientos de inglés, hizo picadillo de Ramos. Su respuesta fue la de un señor. Desde aquí, todo el respeto para Sergio Ramos.
El auténtico. Ramos respondió con verdadero señorío y sentido del humor a las críticas que le llegaron. Y lo hizo él. Probablemente, junto a Piqué, es el jugador que entiende las redes sociales de la manera más pura. Cuando escribe en su Twitter, está claro que es él y no uno de esos suplantadores, que dicho sea de paso, tienen mucha más gracia, que los titulares de las cuentas originales, que se dedican a promocionar botas, suspensorios y, en el colmo de la desfachatez, hasta bancos. Con la que está cayendo.
Noticias relacionadas
Balón de Plata. La segunda posición es para Baumgartner, ese desahogado que se lanzó desde la estratosfera a pelo. Su insensatez señala el camino. El camino comercial para la marca que le patrocina y el de la mala leche de todos los que hicimos bromas sobre un tipo que estuvo a punto de acabar como un huevo poché.
Balón de Bronce. Indudablemente, para Guardiola. Por si no lo saben, se fue de vacaciones. No desapareció. Cuando dijo adiós, parecía un funeral y no el año sabático que todos nos merecemos.



