Coma no se merecía tal desenlace
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Desde el pasado miércoles sabíamos que Marc Coma no estaría en la próxima edición del Dakar. Creímos que merecía el mínimo respeto de ser él mismo quien confirmara su baja, pero su lesión no había evolucionado del modo previsto y su estado físico distaba bastante del ideal para afrontar una competición de la exigencia de la que nos ocupa. Las dolencias en el hombro son realmente delicadas (aunque resulte anecdótico, lo digo por experiencia), se trata de una articulación muy compleja y si su funcionalidad es limitada pone en serios apuros a deportistas como los pilotos de motos. Cuando se hizo daño en Marruecos ya me temí lo peor, aunque conociendo la pasta especial de estos héroes quise pensar que la recuperación era factible.
Lamentablemente, no ha sido así. El catalán ha trabajado sin descanso durante los dos últimos meses, pero no ha bastado. De hecho, ha apurado los plazos hasta el límite, esperando un milagro que no se ha producido por más que él lo mereciera. Porque perderse el Dakar es un varapalo muy serio para un piloto de raids, sin duda el peor de los escenarios posibles. Dedican todo el año a su preparación, es su gran cita de la temporada, de la que depende su prestigio y su futuro. Y cuando se escapa, por uno u otro motivo, deben de esperar otros doce meses para tener una nueva oportunidad. Aquí no hay un gran premio a la siguiente semana o un rally en quince días. Así que Marc tiene que empezar a pensar ya en 2014 y hoy suena tan lejano




