Cuando la escasez entra en la redacción, Twitter salta por la ventana

Tito tiene razón. El entrenador del Barça, harto de que le pregunten por los registros de Messi se lamentaba el otro día con razón de que "parece que ahora todo son estadísticas, antes no era así". Sabias palabras. El detalle que pasa por alto Vilanova es que antes los medios tenían acceso a los entrenamientos, podían entrevistar a jugadores y se sacaban noticias de fútbol. Ahora, con la escasez redaccional a la que está condenada la prensa, las pajas mentales están a la orden del día. Y las redes sociales son el nuevo foro de una discusión que va de Zambia a Chamberí en tiempo real.
Chitalu define bandos. El caso del récord de Leo y de Chitalu es un buen ejemplo. Tratar de comparar la categoría de Messi con la del africano es una herejía que sólo se explica porque hay una serie de señores que en vez de explicar partidos cuentan goles. Valorar al argentino dependiendo si supera o no al héroe de Zambia debería avergonzarnos. Pero ya es tarde, el debate ha llegado al punto surrealista de que o eres de Messi o de Chitalu. De verdad, nos estamos volviendo todos locos.
La red elige antes de escuchar. Lo que en tiempos normales sería una curiosidad del tipo, "mira qué mérito tiene este africano, que es incomparable con Messi" ha degenerado en un debate ridículo motivado porque la gente elige su bando antes de leer o de escuchar. Se supone que si eres del Madrid, Chitalu es Pelé y Di Stéfano en uno y si eres del Barça, todo es una pérfida campaña. Vivan las trincheras.
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El lector es la víctima. Más allá de la crisis empresarial de los medios, esto nos desvela que hay otra crisis, que es de fondo y viene de lejos. Cuanto peores seamos los medios, más absurdos serán los debates sociales. Sin información, ni que sea deportiva (no hablemos de otros ámbitos más trascendentes) el público queda a la intemperie. Y llevamos camino de pelarnos de frío.
La guerra de guerrillas. Y mientras tanto, los jugadores siguen haciendo la guerra por su cuenta. Caso práctico es Pinto, que ningunea a todo aquel que le pregunta por Messi en una zona mixta, pero que tarda un minuto en colgar en su cuenta de Twitter fotos con el rosarino. Y se publican. Ay, a lo que condena la miseria.



