Del Bosque es madridista, con perdón
Resulta chocante que cuando fue nombrado seleccionador, un Mundial y una Eurocopa antes de lo que es hoy España, las mayores suspicacias para Del Bosque vinieran desde Barcelona, donde sospechaban que un madridista de pedigrí había tomado el control de la Selección. Hoy, más de cuatro años después, esas reticencias se han esfumado. Al menos desde Barcelona. Porque lo curioso del caso es que brotan de vez en cuando precisamente desde el epicentro más inesperado.
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Los sectores talibanes acusan de vez en cuando al seleccionador de España de ser lo que no es: antimadridista. Puede que, aunque sea a él a quien acusen de resentido, los resentidos sean los que lo acusan. Resentidos, además de envidiosos. Porque lo único que ha hecho Del Bosque en los últimos cuatro años ha sido ganar y ganar. Es verdad que recogió el testigo de una magnífica Selección, la de Luis Aragonés, pero también es cierto que supo mantener y mejorar el grupo, igualar los éxitos de su colega, con la Eurocopa 2012, e incluso mejorarlos, con el Mundial 2010. Esto no es fácil. Por ejemplo, ninguno de los que llegaron después de Del Bosque le han mejorado a él. Si la vara de medir son los títulos, a Del Bosque no hay quien le tosa.
Porque Vicente del Bosque es el entrenador que ha ganado más títulos en la historia del fútbol. Tiene la Liga, la Champions, la Intercontinental, la Supercopa de Europa y de España, la Eurocopa y el Mundial. Esto, traducido al mundo de los banquillos, vendría a ser como las seis Copas de Europa de Gento que ya tienen más de cuarenta años y que de momento no han igualado nadie. Pues con Del Bosque va a pasar algo parecido. Tendrán que sucederse muchas décadas, puede que demasiadas, hasta que algún otro entrenador consiga acercarse a su palmarés. Por eso se ha llevado el Premio Trayectoria.




