El 'Plan B' es barrer al contrario

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La capacidad del fútbol para generar debates absolutamente ajenos a la realidad es casi enternecedora. Asumo que la prensa tiene gran parte de culpa en estas discusiones bizantinas, que se enquistan en el imaginario de las reuniones de redacción y que, ya sea por exceso de páginas o ya sea por falta de imaginación, acostumbran a ser lugares comunes que se repiten una y otra vez hasta la saciedad. Caso práctico: la necesidad de que el Barça, una temporada tras otra, fiche a un delantero grandote para solventar partidos que se le complican. ¿Alguién ha reparado en el pequeño detalle que sin ese delantero 'tan necesario' el Barça de Guardiola ganó 14 títulos y que el de Vilanova lleva 48 goles en 14 jornadas de Liga?. Y el curso pasado, que no ganó la Liga, acabó el campeonato con 114 goles a favor. Da igual. Siempre se apela a la contratación de un delantero. Un Plan B, le llaman.
El Barça ha optado por una manera de jugar que no admite plan alternativo. Y además, funciona de rechupete. Los resultados avalan esta manera de jugar y está archidemostrado que si el equipo funciona en todas sus líneas, la contundencia de esta manera de jugar es demoledora. El Plan B se basa en la circulación y en barrer al equipo rival.



