Una reacción tibia de Ferrari
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Tengo sensaciones encontradas sobre la decisión de Ferrari de renunciar a reclamar contra los adelantamientos dudosos de Vettel en el GP de Brasil. Yo mismo escribía en este espacio un par de días atrás que el asunto era peliagudo, que mucho era lo que estaba en juego como para dar pasos en falso, que había que tener las cosas muy claras para evitar un ridículo que hubiera resultado clamoroso a los ojos del mundo entero. Por ese motivo me sorprendió en cierta medida cuando desde Maranello se decidieron a pedir una aclaración a la FIA, era un primer paso que suponía que el equipo italiano albergaba dudas razonables sobre la legitimidad de ese tercer título del piloto de Red Bull. Parecía, por tanto, que estaban considerando seriamente defender los derechos de Alonso hasta las últimas consecuencias. Una postura valiente y esperanzadora...
Sin embargo, lo que me ha descolocado bastante son los argumentos que tanto el equipo como su jefe, Stefano Domenicali, han esgrimido para iniciar una cruzada que después ha quedado en nada. No entiendo que Ferrari tome una decisión de semejante calado empujada por la presión popular, por los comentarios, los mails o los tuits de sus tifosi. Si sospechaban que Vettel no fue legal en Interlagos, debieron reclamar y pelear; en caso contrario, ni siquiera intentarlo por mucho que lo exijan sus seguidores, desde España o desde Italia. ¿Cómo puede una leyenda comprometer su condición por comentarios populares? ¿Qué opinan realmente en Ferrari de la maniobra de Vettel, independientemente de lo que diga la FIA? ¿Por qué el domingo no tuvieron conocimiento de lo que pudo haber ocurrido en esa remontada del alemán? ¿Por qué preguntar para luego rendirse sin pelear? Las medias tintas casi nunca dan buenos resultados y creo que este caso es una prueba más de ello.




