El año que Vero cambió su destino
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Confieso que el 24 de octubre lloré y me emocioné cuando Vero marcó el gol de la clasificación de España para la Eurocopa en el último suspiro de la repesca ante Escocia. No fui la única. Al día siguiente me contaron mis compañeros de AS que también sufrieron como nadie cuando Vero falló el penalti, y que la Redacción entera celebró su gol posterior como si se tratara de uno de la Selección en el Mundial o en la Eurocopa. Luego ella nos desveló que, tras fallar el penalti, pensó que si había que morir iba a ser luchando.
Esta es Vero, capaz de luchar hasta la extenuación por alcanzar un sueño. Desde pequeña fue superando barreras y eso la hizo más fuerte. Se marchó de Galicia "para mejorar". En España jugó en el Prainsa Zaragoza y en el Espanyol, su equipo del alma, donde vivió alguno de los episodios más duros, como las dos finales de liga perdidas. En 2011 conquistó la WPS con la ilusión de volver. La suspensión de la WPS fue otro golpe. Se fue a Rusia y en 2012 fichó por el Tyresö sueco. Afrontó la repesca tras perder la final de la Copa sueca y casi sin opciones en la Liga. Pero tras ese gol, su suerte cambió y días más tarde conquistó la liga sueca y fue nombrada mejor centrocampista. El destino le debía una.




