Yo digo Pedro P. San Martín

Los genes del talento y el orgullo

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La pregunta es: ¿Por qué emocionó Callejón a la grada más que cualquier otro jugador del Madrid en la noche del Dortmund? La respuesta sólo la conoce quien ha mamado madridismo, que no es cualquiera: porque los canteranos poseen genes especiales, mezcla de orgullo por el escudo y derroche de talento, que exprimen hasta la última gota cuando el Bernabéu está en riesgo. Es un paso más allá de la calidad que sin sentido reclamaba Arbeloa como requisito para quitar el puesto a Özil, a Pepe o a Cristiano. Es una cuestión de un honor forjado en las categorías inferiores, bajo una estricta educación deportiva, con frío, calor, lesiones y lejos de la familia, pero con la ilusión permanente de llegar al primer equipo. Esto es lo que puso Callejón en la hierba.

Callejón no hizo más que actuar por el instinto natural de un canterano leal. Lo dio todo ante el Dortmund porque él vio darlo todo antes a futbolistas ejemplares que defendieron la blanca. No se lo han contado mal, ni lo ha leído en los libros. Callejón quiso ejercer el 'miedo escénico', achicar a los alemanes, comerse el mundo con su nivel de fútbol. Será un genio o no lo será, pero el chaval de Motril tenía en la conciencia un tarea ineludible: salvar al Bernabéu de un disgusto. Le faltó marcar el gol que le hubiera encumbrado, aunque no fue necesario para valorar su empeño en cuarenta y cinco minutos cargados de esfuerzo. Esto es lo que tiene la cantera, La Fábrica que tanta gloria ha dado al Madrid. Negarlo es desconocer la historia del club.

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