Hora de hablar del Tour 2013
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La convulsa semana que hemos vivido con el caso Armstrong y que termina con un mensaje editorial europeo, ha dejado en un segundo plano el recorrido del Tour de 2013, una edición que no pasará desapercibida por cumplir su centenario. Un centenario que se va celebrar a lo grande, con etapas cuidadosamente elegidas para que enganchen al telespectador, bien por sus atractivos paisajísticos, bien por su trazado propicio para los ataques. Nada que ver con el Tour 2012. Son seis etapas de alta montaña con cuatro llegadas en alto -una de ellas el penúltimo día, al más puro estilo de la Vuelta-, y cimas míticas como las del Mont Ventoux y Alpe d'Huez, ésta por dos veces en la misma etapa. Un Tour para escaladores, con cronos muy ajustadas y montaña propicia.
Este recorrido va a provocar la espantada de Wiggins y el regreso de Contador con más ambición que nunca. Que no se vayan a enfrentar abre nuevos objetivos, más interesantes incluso que si se retaran en el Tour. Wiggins quiere añadir el Giro a su palmarés, y si lo consiguiera, que pudiera ser porque ha suavizado su recorrido, tiene tiempo suficiente para preparar también la Vuelta y unirse al selecto grupo de ciclistas que tienen las tres grandes: Merckx, Anquetil, Gimondi, Hinault y Contador. Éste, por su parte, tendría como principal rival a Froome, un duelo prometedor después de ver cómo era frenado en el último Tour para no inquietar a Wiggins. ¡Gran espectáculo el ciclismo! No podemos permitir que el dopaje nos lo secuestre.




