La peor noticia para el Real Madrid es la sequía de Messi

Alegría. Felicidades Tomás, hemos superado una vez más lo peor del Clásico que, supongo que coincidirás conmigo, son las previas. Lo hemos vuelto a hacer. Por tanto, queda el momento de disfrutar de lo que realmente importa, que es el partido. Hay mucha gente en España con demasiadas preocupaciones como para que lo de esta tarde se convierta en otra más. Por tanto, a disfrutar. Del partido y de la Liga que queda.
Habrá Liga. Pase lo que pase, tengo dos cosas claras: que queda mucha tela que cortar y que te vas a poner muy pesado. Los del Barça, en cambio, sólo acostumbran a ponerse pesados si ganan. No te lo niego. Si ganan hoy los de Tito, tendremos once puntos hasta en la sopa. Pero si pierden o empatan, la melancolía tomará Les Corts. A vosotros, como la canción, el resultado os da igual.
Las tres opciones. Si gana el Barça o el partido acaba en empate, estaremos tragando remontada, clavo ardiendo y demás cantinela hasta abril por lo menos. Y si el Madrid es el equipo que se lleva los tres puntos, no quiero ni pensarlo. Lo del cambio de ciclo se quedará corto. Me da más miedo eso que Cristiano.
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Sobreexcitación. Me gusta escuchar a Tito Vilanova antes de los partidos porque le da una pátina de normalidad a todo y hace que el equipo vuelva a jugar con sencillez. Otra cosa es que luego le funcione, pero es un entrenador que ha logrado normalizar el fútbol. La sobreexcitación siempre ha sido un factor que ha jugado en contra del Barça. Los partidos que tienen demasiada carga emocional no casan con el fino estilo culé. De momento, en este aspecto, desde el vestuario se están haciendo las cosas bien.
Messi y los números. La peor noticia que puede recibir un equipo cuando se enfrenta al Barça es repasar las fichas de los partidos anteriores y constatar que Messi no ha marcado en los últimos enfrentamientos. No se puede luchar contra la estadística ni contra la genialidad. El argentino quiere celebrar su próxima paternidad con goles. Y el reto de tener a tiro a Di Stefano le hace relamerse. Es un cazador de récords.



