Ibáñez y las chapuzas del fútbol español

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Lo de los horarios de Primera y Segunda División me parece un esperpento. Las jornadas comienzan un viernes de una semana y finalizan el lunes de la siguiente. Cuatro días para finalizar una jornada es un disparate y convierten la competición más en un crucigrama que en un calendario. La Liga de Fútbol Profesional (LFP) se ha cubierto de gloria. Interesan más los objetivos televisivos que los intereses del fútbol español, aunque naturalmente el Real Madrid y el Barcelona tienen un claro trato de favor.

Otro caso que serviría para inspirar un guión del famoso humorista Ibáñez es el Orihuela, un equipo que comenzó la temporada sin saber si era de Segunda B o de Tercera División. Una clara desconexión entre organismos originó este desaguisado. Una sentencia judicial ha devuelto al histórico club escorpionero a la categoría de bronce, teniendo que rectificar sobre la marcha un calendario ya confeccionado. Es decir, ver para creer. Cabe preguntarse si una entidad balompédica tiene más poder que un Juzgado y qué pintan realmente el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la Federación Española de Fútbol. Su presidente, Ángel María Villar, debería dar su punto de vista sobre todo esto.

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