Real Betis Fuegos Club

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Destitución. Es la tajante y cuasi-revolucionaria medida contra aquel que ha osado iniciar el último de un montón de cirios mediáticos, desastrosamente resueltos por los que mandan, con Bosch a la cabeza. Mel, Stosic, Guillén, Fabricio... Todos ellos tuvieron salidas de tono más o menos justificadas (las del técnico madrileño, casi siempre), pero su crédito, sus amplios contratos o su privilegiada posición les han salvado de la quema. Aunque no de alguna reprimenda: y si no, ¿a qué ese discurso de cámara con el que nos deleita/aburre Mel durante estos días?
Vidakovic se convierte así en víctima ejemplarizante, en aviso para los próximos que pretendan salirse del tiesto: lo que viene, señores, es la calle. Y estaría bien si los que quisieran enseñarnos predicaran con el ejemplo... Pero no. Aquellos que permiten que se quede fuera de una lista el portero que acaba de sugerir "cosas extrañas" en Gijón; los que pretenden mejores arbitrajes arremetiendo públicamente contra un colegiado; o ese director general que dice en la radio del club que está molesto con Risto "porque no le llama antes". Todos estos siguen, y seguirán en el Betis apagando fuegos con gasolina, instalando al club verdiblanco en la piromanía mediática. Con ellos, sin otros, ya se habla del Real Betis Fuegos Club.



