El triunfo como único consuelo

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Algo falla cuando la baja de Falcao se ha convertido en la mayor alegría de los pericos en lo que va de temporada. No estará el Tigre, pero tampoco lo estuvo en las cinco jornadas anteriores y sin embargo el Espanyol no fue capaz de ganar. Las prisas se apoderan del entorno, sobre todo porque la desilusión viene del fin de curso anterior. Aunque paradójicamente (y salvo goleada apocalíptica), tiene tantas o más posibilidades de seguir dentro de un mes el entrenador, Pochettino, que el propio presidente, Condal. Ojito...
Afalta de grandes nombres -jugadores como Diego Costa o Adrián fueron en su día del agrado de Pochettino, que se quedó en el intento-, a favor del Espanyol juega su madura afición, capaz de aparcar su descontento para animar pase lo que pase. También el juego, que no acaba de corresponderse a la clasificación, salvo en algunos tramos terroríficos. Incluso le puede beneficiar la particular teoría de los vasos comunicantes que comparte con el Atleti: en sus enfrentamientos, suele ganar el que se presenta en peores condiciones. Y hoy no hay duda de cuál es.



