El francés recupera posiciones
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Hace unas semanas Iker Casillas publicó una foto en su cuenta de Facebook. Se le veía junto a Benzema y Cristiano Ronaldo, todos con semblante alegre menos el francés que parecía uno del filial que pasaba por allí. En plena tormenta por la atonía del portugués, Casillas añadía este comentario: "El único triste es Benzema". La ocurrencia de Iker desvelaba el aspecto siempre melancólico de su compañero. Que lo mismo le aleja de la grada que le protege en los malos momentos. Karim nunca hace ruido. Tampoco lo ha hecho ahora que había perdido distancia en su carrera con Higuaín. El ruido lo hace en el campo. De tal manera que los tres goles marcados en los últimos partidos, también en el festivo Trofeo Santiago Bernabéu, no sólo han reducido esa ventaja sino que le vuelve a convertir al delantero en la primera opción de Mourinho.
Tampoco era normal que Benzema llevara más de 800 minutos sin marcar. Lo que sí es normal, y ya deberíamos estar acostumbrados, es a verle la misma cara. En la sequía goleadora y en épocas de grandes cosechas. Un "triste" con gol y mucho fútbol. Solidario con sus compañeros. Y bastante despreocupado de ese otro fútbol que a otros tiene endemoniado. Benzema será otra vez un jugador clave para el Madrid. No hay razones para pensar lo contrario.




