Higuaín le gana en el mano a mano
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Benzema despidió la temporada pasada con 32 goles, 21 de ellos firmados en la Liga BBVA. Solamente había alcanzado semejantes cifras vistiendo la camiseta del Olympique en la 2007-08, cuando empezó a despuntar seriamente como goleador europeo. El francés se marchó a la Eurocopa seguro de haberle ganado el pulso de la titularidad a Higuaín, con la confianza de Mourinho y la bendición del Bernabéu. Después de dos campañas en entredicho, al fin coronó el Everest en el Madrid. Y quizás por tal baño de gloria bajó el pistón.
Benzema no mojó en la Euro (aunque dio dos asistencias), se fue de vacaciones y ha vuelto seco de goles. Mourinho lo ha visto, Higuaín también. Ninguno de los dos tiene compasión. El míster no le regala la titularidad y el Pipa aprovecha para imponer su instinto competitivo saliendo a gol por partido. Benzema es diésel, le cuesta un mundo alcanzar la velocidad de crucero. Y le conviene no despistarse, porque en el Madrid nadie vive de crédito. No se puede negar su calidad, ya ha dejado suficiente huella de lo que es capaz. Sin embargo, aún transmite síntomas de que en la lucha interna, mano a mano por un puesto con Higuaín, le sigue faltando carácter depredador.



