Los 'zascas' indican el camino. Concretamente, el de la puerta de atrás

Nobleza a la carrera. En la barra de bar que es twitter, y concretamente en la sección deportes, ayer dos temas destacaban. Las declaraciones de Arbeloa a Onda Cero y la espantada de La Roja en el aeropuerto de Peinador dejando con un palmo de narices a los seguidores que querían verles. Debe ser que entre la expedición de la Selección estaban dos Príncipes de Asturias. Y ya se sabe, la nobleza solo utiliza al pueblo para enviarlo a regar el jardín, pagar impuestos o a guerrear contra el vecino.
Léeme, sígueme. No me toques. Por tanto, la relación que debe mantener el pueblo respecto a sus héroes es la que se resume en "léeme en twitter, sígueme, pero no me toques. Que luego ya te daré lecciones. Y por supuesto, compra lo que te anuncio."
La idea y la realidad. Puede ser que Arbeloa tenga razón en su crítica a los medios, defendiendo a su amigo Cristiano y que los que celebran sus palabras con el Trending Topic #ArbeloaTus- ZascasNosSeñalanElCamino sean más felices siguiendo a sus ídolos en twitter, bajo un filtro de bits, que pidiéndoles un autógrafo y viéndoles en carne y hueso. Se impone el holograma a la realidad, que siempre desencanta.
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El videojuego o la puerta de servicio. De hecho, los futbolistas son, con contadas excepciones, mucho mejores en los videojuegos que en la vida real. Por tanto, para que arriesgarse a salir por la puerta delantera. Sal por la de servicio, que siempre te queda un gabinete de comunicación que gestiona tu twitter para quedar bien.
En twitter no conoces ni a tu padre. La familia es otra víctima de las redes sociales. En este sentido, el padre de Falcao es un revolucionario. O un clásico. Si nos atendemos a lo segundo, ejerce, seguramente a su pesar, el papel de aguafiestas colchonero. En cuanto a lo primero, decir después de que su hijo llevara al Atlético al Olimpo que él no fue a Mónaco porque no sabía si Radamel iba a ser todavía rojiblanco por esas fechas y asegurar luego que el sueño del Tigre era jugar en el Madrid es disfrazarse de Assange del Manzanares. Luego, Radamel lo solventó todo por twitter. Desmintió a su padre. En la red pasa de todo. Hasta los que ganan prefieren salir por la puerta de atrás.



