Queda lo mejor: la apoteosis
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Contador ya está ahí. Donde tanto quería. Donde con tanto afán venía insistiendo. Su lucha y su porfía han convertido esta Vuelta en una carrera cuyo recuerdo perdurará en el tiempo. Contador ha hecho honor al gran ciclista que es. Purito competía contra un corredor que está entre los mejores de todos los tiempos. Tiene las tres grandes. Como Merckx, Hinault, Anquetil y Gimondi. Si gana esta Vuelta será la quinta grande en su palmarés. Siete contando el Tour y el Giro que le quitaron con carácter retrospectivo por el dichoso clembuterol. Siete ya son palabras mayores. Y más a su edad. Con 29 años aún le quedan unas cuantas grandes en sus piernas. El récord lo dejó Merckx en once. Mas esperemos a que Contador gane esta Vuelta.
Esperemos, porque tal y como está la cosa, hasta el rabo todo es toro. Purito tuvo ayer un momento de debilidad. No cuando dejó escapar a Contador, que fue consciente de ello, sino cuando se le fue Valverde. Esta Vuelta comienza a pasar factura. Quedando por delante una etapa, la del sábado, en la que se subirá a 25º y bajo un ambiente bochornoso Navafría, Canencia, La Morcuera, Cotos y Navacerrada, para rematar en las rampas del 23% de la Bola, a ver quién se atreve a asegurar que nadie lo va a acusar. Contador hizo ayer un alarde, pero Valverde acabó mejor que él y Purito no se irá sin intentar recuperar la Roja. A esta gran Vuelta aún le queda lo mejor: la apoteosis. El desenlace de la Vuelta se prevé, pero no se fíen. El guión lo ha escrito el diablo.




