1979: el año que Núñez apostó bien
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El último día de junio de 2011 La Masía del Camp Nou cerró sus puertas. Meses más tarde (el 11 de octubre) en la Ciutat Esportiva se inauguraba una nueva instalación a la que le conservaron el nombre, pero decidieron ponerle un apellido: Centro de Formación Oriol Tort, en memoria de uno de los grandes descubridores de talentos y padre futbolístico de todos los chicos que por allí pasaron. Helenio Herrera, Menotti y Lattek apenas pudieron aprovecharse de los primeros residentes, mientas que Venables ya pudo echar mano. Con el aterrizaje de Cruyff, los métodos de Van Gaal y la autogestión de Rijkaard, los tres de la escuela del Ajax, el término canterano comenzó a ponerse de moda y acabó de iluminarse de manera definitiva cuando Evarist Murtra insistió a Laporta con Guardiola: el futbolista de la casa que triunfó en el Camp Nou debía dirigir al equipo.
Ahora muchos envidian el atrevimiento que el expresidente Núñez tuvo en 1979 y es el modelo a copiar por la mayoría. Pretenden fuera, eso sí, que el éxito les llegue de un día para otro y como todo en la vida, el tiempo de cocción es vital. Ahora Tito tendrá la oportunidad de alinear un grupo criado y amamantado en casa, no lo duden. Durante muchos años se hicieron fichajes multimillonarios de jugadores extranjeros que asustaban al rival, pero todo ha cambiado: el talento de la casa y el entender lo que es el Barça acaba dando un plus de competitividad que los venidos desde fuera no pueden comprender nunca.




