Un menino sin pies, pero con sueños
Seguro que en España hay casos, muchas situaciones similares a la del pequeño Gabriel. La magia del fútbol, el dulce momento azulgrana y el acierto de apostar por expandir la marca Barça por todo el mundo desde hace ya muchos años puede abrirle las puertas a este menino a conocer a Leo Messi, su ídolo y el de muchos jóvenes en todo el planeta. Es tan grande este deporte (y negocio) que resulta que un argentino es ídolo en Brasil y no se descarta que si Argentina triunfa en el Mundial 2014, la Pulga sea ovacionada por la Torçida.
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Hace muchos años que conocemos las hazañas del australiano Óscar Pistorius, que consiguió la mínima para poder competir en los pasados Juegos de Londres. Fue un gran ejemplo de superación. Y por qué no, con el tiempo y los avances científicos y ortopédicos, no deberíamos descartar ver cómo Gabriel acaba calzándose unas botas y puede mostrar a todo el mundo su idilio con el balón al más alto nivel. Eso es lo que siempre soñó y por lo que se levanta cada día. La motivación es máxima y las sensaciones, excelentes.
Gabriel descuenta los días con devoción esperando el momento de viajar a Barcelona para poder visitar el Camp Nou y sentir cómo su estómago se contrae cuando Messi, Xavi e Iniesta se planten ante él para abrazarle. Habrá ganado otro partido en su vida que podría se complicada, pero está demostrado que los sueños están para cumplirse y que con ahínco y algo de suerte, pueden acabar cumpliéndose.




