Riki y las cuentas pendientes

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La vista del Deportivo a Mestalla está llena de aristas, de pequeñas historias que hacen grande y atractivo este partido. Ahí está Oltra, regresando a su tierra tras otro gran triunfo en Segunda con ganas de demostrar que es de Primera y que los que pensaron en él en algún momento para el banquillo del Valencia, no se equivocaban. O Guardado, jugador che desde 2011 que se dejó la piel y regueros de clase para devolver al Depor a Primera antes de viajar hacia el Turia. Será raro ver al Principito en otro equipo, pero es un claro ejemplo de qué reinos tienen euros y cuales no. También le extrañará un poco a los aficionados que se animen al absurdo horario discotequero ver a Marchena de blanquiazul, aunque su paso previo por el Villarreal mitiga el morbo.
Todas estas historias se añaden a la historia con mayúsculas que unen las vidas de Deportivo y Valencia desde aquel penalti de Djukic. Ahí nació una rivalidad que tuvo continuidad en la Copa del diluvio. Siguió con una Supercopa caliente que conquistó el Depor en Mestalla allá por el 2002 y se prolongó luego con una eliminatoria de Copa a puerta cerrada en el estadio che tras ser clausurado. El último capítulo data del 22 de mayo, cuando un Valencia al ralentí venció en Riazor y mandó a los coruñeses al pozo de Segunda. Aquella noche Riki se hinchó a crear ocasiones, pero César y su propio desacierto le hicieron vivir su peor pesadilla. Hoy visita al Valencia con esa cuenta pendiente y con el reto de demostrar que es un delantero de Primera.



