Quien paga ya eligió a Bielsa sí o sí
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Quizás tengan que llegar los halagos desde fuera para valorar lo bien que juega el Athletic entrenado por Marcelo Bielsa. Así sucedió en la pasada campaña, cuando las exhibiciones ante Manchestar United, Schalke 04 y Sporting de Portugal dieron la vuelta a toda Europa. El club rojiblanco se gana a pulso un prestigio por su estilo: voracidad ofensiva y precisión. El técnico del débil Helsinki dijo que jamás habían jugado contra un equipo así. No es mal el elogio teniendo en cuenta que el HJK se ha medido en Europa a Milan, Porto, PSV, Lyon y, más recientemente, al propio Schalke, al que puso en serios aprietos el año pasado. Los finlandeses fueron una banda y el Athletic, otra. Más bien una orquesta afinada que chutó 25 veces a puerta y disfrutó de más de un 80% de la posesión del balón. El Loco rebajó como de costumbre la euforia y quiere contrastar el progreso ante el Atlético de Diego Simeone que fue quien estropeó su temporadón.
También llega de fuera Aritz Aduriz para comentar en público y después de anotar dos golazos que es una gozada jugar como ariete en un equipo como este Athletic, que juega de esta manera, que le facilita mucho su trabajo y que le ofrece muchas variantes para su tipo de fútbol bravo y vertical. Quizás el delantero donostiarra recordaba que en su anterior etapa en Bilbao se pasaba los partidos brincando, metiendo codos y buscando la segunda jugada para encontrar un balón en condiciones. La afición, la que sostiene este singular proyecto, ya eligió unánimente incidir en el estilo Bielsa, porque a lo Loco se vive mejor. Por ello y por saber que este técnico aún tiene muchas cosas que dejar en Lezama, Josu Urrutia se tragó los sapos de pretemporada. No se entiende, por tanto, que haya quienes, atendiendo a algunas voces que llegaban del vestuario, insinuasen que Bielsa debía regresar a su rancho de Rosario. Si el seguidor vive mejor con este estilo, no hay más que hablar. Es probable que el equipo no viva bien en el día a día de Lezama, por la gran exigencia y dedicación que reclama el técnico argentino, pero sí cuando el árbitro manda iniciar el partido. El sacrificio merece la pena y el espectador, como ante el equipo finlandés, lo agradece y mucho. La grada está con Bielsa, de eso no cabe ninguna duda.




