Ni siquiera Modric hubiera podido evitar el tropiezo
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Ante un Valencia que ha cambiado la cara y que prefiere resguardarse en su área mientras acaba por definir muchas cosas, el Madrid de la primera parte se reconocía hasta desde Marte. Sin presionar en exceso pero incluso más ordenados que el año pasado, la cosa consistía en recuperar y rematar casi sin transición. Mourinho había incluido en el once a tres que normalmente se encuentran en el banquillo en los grandes partidos porque seguramente necesitaba confirmar con gestos las cosas que les ha dicho en la pretemporada: cuento contigo, Higuaín, Lass y Coentrao.
En la segunda mitad, el Valencia siguió en su campo y le ofreció el balón al Madrid, y los blancos crearon ocasiones pero menos de lo que pedía el personal y de lo que necesitaba el partido. En realidad, el encuentro sirvió para recordar que no se llega al nivel del año pasado por casualidad. Aunque Mou puso todo el arsenal que tenía en el banquillo, faltó confianza para construir, se jugó acelerado... Ni un Modric que está al borde del ataque de nervios podría haber ayudado: le costará encontrar su sitio tras una pretemporada irregular y un traspaso que posiblemente no se cierre hasta las últimas horas. Total, aunque ayer se pudo ganar, el tropiezo es el primer ladrillo de una campaña que será extraordinaria.




