Reflexiones a un verano agónico

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El verano comenzó con toda la prensa mundial colocando jugadores para el Málaga: Robinho, Ronaldinho, Higuain, Van Persie... En el club los tienen apuntados. Son más de 100. Sí hubo conversaciones con el entorno de Negredo (sin oferta), contactos serios con Alberto Botía y ofertas en firme por Olivier Giroud, Tino Costa y Giovani Dos Santos (con éste último existió una reunión en el hotel Barceló de Marbella). Pero tres dramáticos puntos de inflexión voltearon drástica y dramáticamente la tortilla: la 'desaparición' de Abdullah Ghubn, los mensajes incendiarios, vía twitter, de Al-Thani y la visita sorpresa (y filtrada a conductos afines) de Rubiales, presidente de la AFE, a la plantilla en Campoamor. Desde entonces, las cosas fueron otras.
Los medios dejaron de colocar figuras al Málaga y arrancó una voraz campaña de linchamiento. Es muy llamativo que se habló de expulsión de la Champions, de descenso a Segunda B o de fuga de futbolistas, porque interesaba a ciertos pescadores en pleno río revuelto. Pero nadie habló de algo que en Martiricos ya se sabía: que el Málaga estaba en venta. Los futbolistas y Pellegrini hicieron piña. De comprar a Robinho se pasó a vender a Cazorla, Rondón y Mathijsen. Y ahora el Málaga vuelve a sus orígenes. En Primera, en la Champions, pero debilitado, mirado con lupa y con incertidumbre. Se subió muy rápido, pero ahora es necesario ser muy valiente para sobreponerse a esta brusca caída.



