Mari Paz, Nina, Mireia Belmonte y el CN Sabadell
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Mireia Belmonte García, del CN Sabadell, hija de emigrantes andaluces a Cataluña, ha logrado la segunda medalla olímpica de la natación femenina española, tras el bronce de Nina Zhivanevskaya en los 100 espalda de Sydney 2000. Pero la medalla de Belmonte y sus circunstancias se parecen menos a lo que hizo Zhivanevskaya en Sydney que a aquellas hazañas, ya perdidas en el tiempo, de Mari Paz Corominas en los Juegos mexicanos de 1968. Corominas fue la primera nadadora española que se plantó en una final olímpica. Fue séptima en los 200 espalda de 1968, en Ciudad de México. Como Mireia Belmonte, Mari Paz se alistó en el Sabadell: captada por el cazatalentos holandés Kees Oudigeest. Corría 1965 y en 1966, a Mari Paz Corominas la sacaron a hombros sus compañeros del equipo español por el mero hecho de clasificarse para la final de los Europeos de Utrecht, en 100 espalda: Corominas, una niña prodigio que se adjudicó el premio a la mejor Nadadora-Estudiante, nadó en Utrecht con 14 años.
Acabó entrenándose en Indiana con Santi Esteva y Doc Counsilman. Todavía en 2011, Mari Paz aún recibía el Premio Mujer y Agua de la Federación Española de Natación. En México ya entrenó otro holandés, Bert Sitters. Hasta en eso se parecen Mari Paz y Mireia: ficha en Sabadell y dirección a las órdenes de técnicos extranjeros: Frédéric Vergnoux, en el caso de Belmonte. A cambio, Zhivanevskaya se movió, desde que recaló en España, bajo la tutela personal y técnica del que iba a ser su marido, el malagueño Francisco Medina. Mari Paz, Nina, Mireia y el Sabadell: las hélices donde giran las glorias olímpicas de la natación femenina española.




