Phelps pasa a ser el olímpico más grande
Números mandan. Michael Phelps se colgó ayer su decimonovena medalla olímpica y se convierte en el deportista más laureado de la historia de los Juegos. Es cierto que los nadadores cuentan con ventaja. La natación es el deporte que más medallas reparte y, además, quien nada 100 metros también nada 200 y hasta 400; quien nada mariposa también nada libre y, ya de paso, estilos; más luego los relevos, ya bien 4x100 y 4x200, libres y estilos. Es decir, que hay mucho terreno donde hacer acopio de medallas.
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Esto no ha de restar mérito a Phelps. Por los Juegos han pasado miles de nadadores y centenares de campeones, y a ninguno de éstos ha quitado el récord Phelps. Se lo ha quitado a Larisa Latynina, quien fuera reina de la gimnasia en los años 50 y 60. De entonces a esta parte ha habido grandes nadadores, tan colosales que sus nombres se hicieron populares: Thorpe, Spitz, Gross, Popov, Salnikov... y ninguno desbancó a Latynina. Tampoco las nadadoras de la extinta RDA que salían a récord por prueba.
Ningún nadador ha logrado permanecer en la cima tanto tiempo como Phelps. Eso es lo que le ha convertido en el más grande. Son tres Juegos Olímpicos colgándose medallas... y cuatro participando. Ya lo hizo en los de Sidney con 15 años. No ganó nada, pero ya se entrenaba como un profesional. Son doce años compitiendo al más alto nivel. Va perdiendo fuerza y velocidad, pero aún le sobra energía para aguantar al más pintado. Eso tiene mucho mérito. Doce años persiguiendo ser el más grande y ya lo es.




