Dopaje: tolerante pasividad
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Resulta que los correos electrónicos por los cuales existían fundadas sospechas de que Ángel Mullera podía haberse sometido a un plan de dopaje los conocía todo el mundo. Todo el mundo, se entiende, que tenía capacidad para intervenir en el asunto. Esto es, Federación Española de Atletismo, Consejo Superior de Deportes y, por ende, Agencia Estatal Antidopaje. Pero ninguno de estos organismos movió un dedo para esclarecer el asunto. Hasta que AS descubrió los correos. Entonces la Federación dice que los correos podían ser falsos, en el Consejo se lo debieron ocultar a su presidente, Miguel Cardenal, porque de lo contrario no se entiende que hasta ayer no pidiera explicaciones, y la Agencia no sabe, no contesta.
Que los correos era falsos queda descartado. Primero, porque de haber sido así, Mullera habría puesto de inmediato una denuncia ante la gravedad de verse implicado en un asunto tipificado como delito; segundo, porque reconoció a Catalunya Radio la existencia de los contactos. Esta pasividad de la administración deja en muy mal lugar a todos los estamentos implicados. Hasta al COE, que da por buena la verdad oficial de que Mullera nunca ha dado positivo (como Manzano). Pasividad que es precisamente lo contrario de lo que predica la tolerancia cero. Tolerancia cero no es dar coartadas al sospechoso, mirar hacia otro lado o ignorar que sigan sin abrirse 150 bolsas de la Operación Puerto. Pues todo esto es lo que se llama tolerante pasividad.




