Yo digo Raúl Romojaro

Deportistas de casta especial

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Al margen de las grandes gestas, y también de las grandes decepciones, la épica del deporte puede adivinarse en ocasiones en pequeños gestos, en detalles que quizá suenen a insignificantes pero que en realidad no lo son. Ésa sensación es la que he tenido leyendo las declaraciones de Álvaro Bautista después de quedarse ayer sin frenos en el circuito de Mugello, cuando iba a 340 por hora, una velocidad que asusta tan sólo de pensarla... No puedo imaginar lo que debió sentir Alvarito cuando presionó la maneta de freno delantero para comprobar, horrorizado supongo, que aquello no servía de nada, que su Honda no paraba y que el muro que circunvala esta sensacional pista italiana se encontraba cada vez más cerca, más amenazante, más temible...

Pero no acabó ahí la cosa, qué va... Como su segunda moto no iba fina, la única alternativa que le dieron en su equipo fue darse otras vueltecitas con la misma que había fallado previamente. ¡Menuda papeleta! Subirse de nuevo en un misil sobre ruedas con la duda de si llegará a detenerse cuando sea preciso... como comprobó poco después que no ocurría. Ya digo, todo esto puede sonarnos a anécdota, a batallita de carreras, pero a mí sólo me reafirma en la casta especial de estos chicos, de su pundonor, su entrega, su valentía. Por eso siempre insisto en que cada uno de ellos, desde el primero hasta el último que salta al asfalto, merece el máximo respeto. Sólo para uno es la gloria del triunfo pero el reconocimiento de todos debería ser un premio unánime.

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