Ilusión por el baloncesto
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La Selección de baloncesto apasiona por donde va. Su gira es un éxito. Valladolid, Madrid, Salamanca, Granada, Málaga, A Coruña, Barcelona... Más ciudades no pueden ser, porque tampoco hay fechas para tantos partidos, que esto no deja de ser una gira de preparación. Pero como, afortunadamente, cuando no hay Juegos Olímpicos hay Mundial, y cuando no hay Mundial hay Europeos, la Selección se puede pasear por España cada verano, y tarde o temprano acabará visitando todas las ciudades que se lo propongan. Los pabellones se llenan, el público disfruta, por la televisión lo ven más de un millón de personas... ¿Y todo por qué? Porque crea ilusión. Igual que está sucediendo con el baloncesto madridista.
Ayer lo dijeron Sánchez y Herreros en su visita a AS. La ilusión es el motor que lo mueve todo. Ilusión generada en el Madrid gracias a la apuesta del entrenador de jugar con velocidad y al ataque. Pues bien haría Scariolo en alimentar esa pasión con un poquito más de generosidad... o de acierto en las decisiones. Porque esta Selección tiene un potencial tan descomunal que no se puede quedar en 80 puntos. El juego interior es bestial; el exterior tiene demostrada su capacidad. Comienza el partido, sea cual sea el cinco inicial, y parece imposible no meter 100 puntos. Hasta que empiezan las rotaciones. Ahí se para el partido y es como si la Selección jugara con el freno de mano echado. Una pena. El público se merece un '100' al menos de vez en cuando.




