El carácter competitivo y ganador de Alonso
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Impresionó, y mucho, la foto que el propio Alonso publicó ayer en su Twitter (donde sigue muy activo, no era una moda pasajera) de la prueba ciclista en la que participó. Pero tanto como la evidencia de su sensacional estado de forma (podría pasar sin disimulo alguno por un ciclista profesional) es significativo su resultado en la contrarreloj, con un magnífico registro que le permitió subir a otro podio, esta vez no en un gran premio de Fórmula 1. El asunto, obviamente, podría interpretarse como una simple anécdota, pero para mí resulta esclarecedor sobre la forma en la que el asturiano se toma la vida, el deporte, la competición... Un sello personal, identificable en otros grandes campeones, que se inspira en el trabajo, el pundonor, la ambición y el deseo de sentirse el mejor. Siempre, en todo momento, haga lo que haga...
El ciclismo es la otra gran pasión de Fernando y lo disfruta con toda la seriedad que le permiten sus obligaciones como piloto de F-1, que debe ser bastante a la vista de su rendimiento. Es la misma filosofía que le facilita marcar diferencias en los circuitos y también en los equipos por los que ha pasado. Su profesionalidad y nivel de exigencia no sólo resultan altamente motivantes para quienes trabajan a su lado, también suponen un espejo en el que mirarse capaz de llevar a niveles desconocidos a estos grupos humanos. Le ocurrió en Renault, en McLaren hubo atisbos de ello aunque no tuvo tiempo suficiente para asentar el fenómeno, y en Ferrari la historia se ha repetido. En Maranello tenían como referencias más cercanas en el tiempo a Raikkonen y Massa, con lo que la llegada del español supuso una revolución cuyos resultados estamos ahora comprobando. Nunca es fácil luchar contra los mejores, pero Alonso tiene ése carácter ganador que identifica a los más grandes. Incluso cuando corre en bici...




