Yo Digo Ángel Cruz

Peres, presidente israelí, no irá a la inauguración de Londres por el shabat

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Simon Peres. El presidente israelí ha caído en la cuenta de que la ceremonia inaugural de los Juegos se celebra en un viernes, y ha renunciado a acudir a Londres porque ese día se celebra el shabat, día sagrado semanal del judaismo. En Israel no funcionan los transportes y ni siquiera te dan de comer caliente en los hoteles. Doy fe, porque he estado allí, con una kipá en la coronilla. Peres fue premio Nobel de la Paz en 1994, junto a Isaac Rabin y Yaser Arafat. Paz sin paz.

Prohibido. Estas interferencias entre la religión y el deporte no son nuevas. En París 1900 el estadounidense Prinstein llegó a 7,17 en longitud un sábado, en la calificación, pero renunció a competir el domingo, en la final. Entonces las marcas en esa calificación valían para esta. Pero su compatriota Kraenzlein saltó un centímetro más y se llevó el oro. Prinstein irrumpió en la pista y se enredó en empujones con él. No consideró que eso fuera en contra de su religión.

Carros de Fuego. En la película, Óscar de 1981, se sostiene que Erik Liddel se enteró en el barco que le llevaba desde Gran Bretaña a Francia de que iba a competir en los 100 metros en domingo, y por eso cambió a los 400. Historia bellísimamente contada, pero falsa. Liddel conocía perfectamente el calendario antes de subir a ese navío. Aprovechó, eso sí, para dar algunos sermones en las calles parisinas. Y de paso se llevó la medalla de oro. Murió asesinado, como misionero, en China.

Medallas, ¿qué medallas? Y vamos con el tema de las premiaciones, que ilustran esta información. Ahora nos parece normal ver a deportistas con medallas al cuello, pero no siempre fue así. En los Juegos de París 1900, por ejemplo, se premió a los mejores con bastones, zapatillas, cachimbas, boquillas para fumar, paraguas, gemelos... Un estadounidense, a quien le había correspondido en suerte un juego de peines, devolvió el trofeo con una nota elegante. "Déselo usted a su distinguida esposa".

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Londres 1908. Los vencedores recibieron, además de su medalla, una rama de roble de los jardines del Castillo de Windsor. La rama era un símbolo de la antigua Grecia, pero en aquel tiempo era de olivo y lo tenía que cortar con un cuchillo un niño que no fuera huérfano.

Oro de plata oxidada. En Amberes 1920 y Londres 1948, tras las dos guerras mundiales, se dieron medallas de un material no determinado, en el primer caso, y de plata oxidada, que semejaba oro, en el segundo. Tiempos de austeridad. Como ahora, más o menos.

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