Odriozola se vuelve a equivocar
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Ocultar positivos bajo excusas de lesión, enfermedad o repentina pérdida de forma era una práctica habitual en los países del Este de los años 70 y 80. De esta manera, atletas inscritos en los campeonatos eran baja de última hora, justificadas de la manera citada. La realidad era que quien daba positivo en los controles antidopaje de las propias federaciones se le retiraba discretamente de la competición, y así el asunto no trascendía. Sucesos ocurridos en los últimos años en nuestro atletismo recuerdan aquellas prácticas, y hace mal Odriozola en enfadarse y no querer hablar de las lesiones de los atletas, bajo el pretexto de ser temas privados. Al final dijo lo que teme: "Alguien pensará que alguno de nuestros atletas está dopado".
Pues si esto alguien lo piensa será porque desde la propia Federación le han dado razones para ello. Están los casos de Josephine Onyia y Estela García, retiradas de la competición en su día con la justificación de una falsa gastritis la una, y una falsa lesión la otra. Odriozola no quiere especulaciones, pero lo que hay son hechos. Especulaciones sería pensar mal de quien es sometido a continuos y exhaustivos controles en el CSD, o de aquellos que aparecieron en la Operación Galgo y sufrieron el rechazo de sus compañeros. Pero no hablamos de especulaciones, sino de precedentes que han restado credibilidad a Odriozola. Por eso es inexplicable que ahora rechace la posibilidad de hablar más claro que nunca.




