Ottey, 52 años y aún corriendo
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Merlene Ottey, de 52 años, corrió ayer el relevo de Eslovenia en los Europeos de atletismo. Entró detrás de Danilyuk, una atleta bielorusa que tenía tres días cuando Ottey subía al podio de los Juegos Olímpicos de Moscú 80 para recibir la medalla de bronce de los 200 metros. Ottey podía ser la madre, incluso la abuela, de la mayoría de sus rivales de ayer. Sólo Danilyuk y tres atletas más de las otras 63 que salieron en el relevo habían nacido cuando Ottey ganaba aquella medalla hace ¡32 años! Por entonces las atletas del Este conseguían récords increíbles. Tanto es así que aún hoy en día siguen vigentes trece de ellos. Ottey estaba entre las mejores atletas del mundo, pero nunca ganaba. Por eso comenzó a conocerse como la reina de bronce.
Eran los tiempos de las alemanas de la RDA Göhr, Koch, Dreschler, Gladisch, Krabbe, la rusa Privalova, la estadounidense Griffith, retirada a raíz del escándalo de Ben Johnson en Seúl 88 después de que dejara unos récords inalcanzables y fallecida diez años después mientras dormía... Hasta 1993, sin ya todas estas rivales en la pista, Ottey no consiguió su primer oro individual. Han pasado 19 años, y ella sigue compitiendo. Es una superviviente de aquella tenebrosa época. Desde hace 10 años corre con Eslovenia. No para engrosar su admirable palmarés -tres oros, siete platas y trece bronces sólo en Juegos Olímpicos y Mundiales al aire libre-, sino para llevar su longevidad hasta límites insospechados. No deja de ser un bonito ejemplo.




