No se pueden poner puertas al campo
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Siempre he defendido que en las carreras no vale todo. Las motos son un deporte de riesgo y los pilotos lo asumen, lo que no tiene nada que ver con los excesos de agresividad o la mala intención. Por ejemplo, el año pasado mantuve que Zarco merecía una sanción muy severa cuando intentó sacar a Terol de la pista a empujones en plena recta del GP de Cataluña, siendo plenamente consciente de lo que estaba haciendo e ignorando lo peligrosísimo de su acción, cegado tan sólo por el ansia de triunfo. Nada que ver esa golfada con lo que ocurrió ayer entre Lorenzo y Bautista en Assen. Sin duda alguna que el error es del toledano y el mallorquín el damnificado, pero fue un simple lance de carrera, una acción como tantas y tantas que se producen a lo largo de una temporada, como las cientos que hemos visto a lo largo de años de Mundial.
Entiendo el enfado y la decepción de Lorenzo, por supuesto, al igual que valoro el gesto de Bautista con sus sinceras disculpas. Son cosas que pasan en las carreras y no entenderlo así supone entrar en un terreno pantanoso. No hubo intencionalidad en la acción (y además Álvaro no es dudoso en ese sentido) y la maniobra tampoco fue disparatada, sólo arriesgada y propia de un piloto que ve la oportunidad de ganar posiciones en la salida, en una apurada de frenada al límite... pero admisible, al menos bajo mi punto de vista. Si hablamos de imprudencia, la cosa se complica porque ¿quién define este concepto entre deportistas que se juegan el tipo a 300 por hora subidos en una moto? Sancionando al talaverano se abre la veda para castigar todo tipo de lances que pueden ser igualmente cuestionables entonces. Se trata de una cuestión de mesura y creo que se está perdiendo la perspectiva para valorarlo.




