Busquets es el faro que alumbra
Le costó a España encontrar su sitio en el partido. No lo hizo con Negredo que fue la gran sorpresa de Vicente del Bosque en la alineación inicial. Ni tampoco con el resto de cambios. Fue tal vez la cara menos vistosa de la selección. Tampoco Cesc ofreció su mejor versión cuando el seleccionador le dio la vuelta a su planteamiento inicial, aunque le volviera a corresponder la gloria de anotar el penalti decisivo. Después de Cesc, entraron en escena Pedro y Navas con el fin de abrir las bandas y encontrar fisuras en la defensa portuguesa. Fue en la prórroga cuando España al fin se mostró superior, ahí pudo decidir el partido pero faltó acierto.
Noticias relacionadas
Lo que no faltó ni un solo minuto de partido fue el trabajo silencioso, eficaz y brillante de Busquets a medida que Del Bosque introducía cambios para revertir la situación. Lo mismo si el balón era de España o de Portugal. Si entrábamos en fases de dominio español o del rival, Busquets no perdía el sitio, ni la concentración. Ni su evidente influencia para poner paz y orden cuando el partido parece que se va a romper y nadie tiene la clave para gobernarlo.
Busquets volvió a ofrecer un extraordinario trabajo de mediocentro defensivo. De ayuda a los centrales cuando hacía falta, a los laterales cuando Cristiano se arrancaba. Más su presencia habitual en la salida de balón y en el apoyo a Xabi Alonso. Su lunar fue la tarjeta amarilla que el mal árbitro turco le sacó por pedir amonestación para Cristiano, que en ese momento estaba haciendo las paces con Sergio Ramos. Fue una anécdota en el partidazo de un futbolista clave que jamás pide nada. No le hace falta.




