Cura de humildad para las chicas
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Las jugadoras de la Selección femenina de baloncesto están jugando este mes el Preeuropeo para poder participar el próximo año en el Europeo. ¡Vaya contraste! En vez de preparar los Juegos Olímpicos, tener que jugar una fase clasificatoria para ir a una competición en la que han estado en el podio en las últimas cinco ediciones, sin contabilizar la del año pasado, que fue la que condenó a las jugadoras a este purgatorio por su sorprendente noveno puesto. Después de jugar en Murcia contra Bulgaria, en Ávila contra Alemania y en Suecia, ayer tocó hacerlo en Rumanía para terminar la primera vuelta. Hubo que ganar necesariamente, porque ya se perdió en Suecia y un nuevo traspiés hubiera traído serios problemas.
Ha hecho falta una cura de humildad, porque en Suecia no se contaba con la derrota. Y es que ya ni a un Preeuropeo se puede ir de sobrado. Amaya Valdemoro -36 años en agosto-, quien está con la Selección porque no puede despedirse con el fracaso en el Europeo del pasado verano, vuelve a tirar del carro: "Los Preeuropeos son muy fáciles de ganar, pero muy difíciles de jugar. Las chicas jóvenes no están acostumbradas a esto. Si vamos pensando en que vamos a ganar fácil, malo. El año pasado nos lo creímos y ahí está lo que pasó". Pues la estancia en este purgatorio es consecuencia de aquel noveno puesto en el Europeo. Ante Suecia hubo cierta confianza y ayer hubo que salir en serio. De lo contrario hubiera esperado el infierno.




