Yo digo Juan Mora

Purito y el desafío de Ézaro

Juan Mora
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Purito estuvo ayer en los Desayunos de Europa Press. Purito es un ciclista que se ha ganado el derecho a estar entre los grandes. Le sobraron 15 kilómetros para poder ganar el Giro, y en la Vuelta de este año tendrá muchas cosas que decir. Tanto como para ser candidato a ganarla, no sé, porque Contador y Andy Schleck van a salir a por todas, pero como se descuiden... Decían que Purito no aguantaba los grandes puertos, y este año le vimos coronar el Stelvio y el Mortirolo como un titán. Este año la Vuelta va a tener puertos para dar y tomar, e incluye además terroríficas subidas, cortas y explosivas, donde Purito tiene mando en plaza. La de Ézaro, en la costa gallega, va a ser una de ellas. Una subida tan tremenda que va a adquirir denominación de origen.

La subida de Ézaro no va a ser como la de Valdepeñas de Jaén o la del Escorial. En la de Ézaro, con apenas dos kilómetros de ascensión, va a haber minutos de distancia entre los corredores. A mitad de subida hay dos curvas al 29% que desafían la ley de la gravedad. Quien se quede enganchado en ellas, que se prepare. Encontrarse un muro cuando se lleva un kilómetro de subida echando el bofe puede resultar dramático. Por eso ganar la etapa de Ézaro va a ser un desafío. Un desafío a la medida de Purito. No es sólo lo que pueda sacar a los demás, sino lo que estos puedan perder. Aún quedará mucha Vuelta, poco más de la mitad, pero ese día, en los 270 metros de altitud del mirador de Ézaro, comenzará la cuenta atrás.

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