Yo digo Juan Mora

Nadal de abanderado es un lujo

Juan Mora
Actualizado a

Noticias relacionadas

Vaya por delante que participar en la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos es una paliza y un tostón. Cuando salen los deportistas a la pista aparecen contentos, entusiasmados, saludando, haciendo fotos, pero hasta que salen han soportado tres horas de espera dentro del estadio. Tal es así que quienes tienen que competir al día siguiente no suelen participar en el desfile, y hay hasta deportistas que, directamente, renuncian a ir a la ceremonia, sobre todo los que han tenido ya esa experiencia. Dicho esto, no sólo hay que estar orgullosos de que Nadal quiera participar, sino de que quiera ser el abanderado. De los doscientos y algo abanderados que va a haber, pocos van a ser más famosos que nuestro Nadal. Y esa imagen vale mucho.

Ha habido que hacer un quiebro a las reglas para que sea el legítimo representante del equipo, de lo cual ciertamente me alegro. Iker y Xabi no estarán contentos, pero lo entenderán en su fuero interno, y así lo han demostrado con su caballeroso silencio oficial. Nadal es mucho Nadal a todos los efectos, y su deseo de ser abanderado no hay que tomarlo como un capricho. En Pekín renunció al antojo que suelen darse las grandes estrellas de alojarse fuera de la villa olímpica, y quiso ser uno más. Nadal siente los Juegos y siente España. Es bueno que sea el abanderado. Al fin y al cabo ha hecho izar la bandera y que se interpretara nuestro himno en once Grand Slam, que son de las competiciones más vistas en el mundo. Es de justicia agradecérselo.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados