Yo digo Nika Cuenca

Presencia fluida en el espionaje

Nika Cuenca
Redacción de AS
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Ha llegado el difícil momento para Lezama de dar altas y bajas de sus futbolistas y entrenadores. Es complicado que no queden heridas abiertas en las salidas, por la frustración y las comparaciones, pero no creo que sea precisamente la labor más sencilla para Amorrortu y compañía, a pesar de que sea inevitable que los más críticos hablen de txokos, familias y allegados. Se supone que cuando alguien está al mando de un asunto tan complejo como la cantera del Athletic debe ser capaz de discernir entre la afinidad y creencia en los métodos y el amiguismo. Hablamos de profesionales que tienen entre sus manos a niños, a adolescentes, a ilusionantes proyectos de, sobre todo, personas. Pecarán de exceso de presión o sistemas erróneos. No de dedicación.

He podido comprobar, y aún compruebo, que el Athletic ha estado más representado que nunca en ojeadores en los campos de base. No será por falta de datos por los que se falle en la elección. No es una crítica hacia lo anterior, sino hacer ver a quienes no están en el día a día que la captación de talentos acertará o fallará, pero no será por no darle vueltas. A veces, hasta demasiadas. Lo de hacer las plantillas más cortas es de cajón. He contado en algunas convocatorias del Juvenil de Honor hasta ocho futbolistas en la grada. Referido este equipo, un apoyo a Bingen Arostegi por su labor en estos años. Y no se fijen en los éxitos colectivos, el club vive más de lo individual. También de los exigentes amistosos de Bielsa contra los juveniles. Todo es Athletic.

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