Vilanova empieza marcando

Noticias relacionadas
Lo único exigible a Tito Vilanova era que fuera claro. Y lo fue. Ayer jugó su primer partido y lo ganó con solvencia. Hay que tener en cuenta que para el culé, Vilanova era una incógnita. Muchos no sabían ni el tono de voz que tenía y como no volverá a hablar hasta dentro de un mes, lo que dijera en su presentación será dogma de fe hasta entonces. No podía dudar y no dudó. Fue claro y sincero. No dejó las cosas a medias. Obviamente, no tiene el florido discurso de Guardiola, pero a su favor juega que a diferencia del anterior entrenador, no le debe nada a su imagen pública. Simplemente, porque no tiene un personaje construido avant la lettre. La suerte para Vilanova es que en lo que se refiere al relato, parte de cero, pero no se engañen, tiene los conceptos muy claritos.
En 35 minutos de rueda de prensa bajó la pelota al suelo y ejerció de maestro aventajado del rexachismo. Si Guardiola podía ser la evolución de Cruyff gracias a la arrolladora personalidad de ambos, con Vilanova se puede inaugurar la corriente de la genialidad de lo cotidiano que siempre caracterizó a Charly. Vilanova explotó la naturalidad de Rexach cuando le preguntaron por Alves ("seguro que se queda"); por el delantero ("seguro que no viene"); por el Madrid ("tiempo habrá para hablar de ellos"); por Pep ("si me llega a decir que iba a entrenar, ahora estaría con él") y por Rosell ("si el primer día nos lleváramos mal, hoy no estaría aquí"). Cuatro respuestas que indican que la normalidad ha regresado al banquillo. Tito empieza marcando.



